jueves, 26 de febrero de 2015

Canción de Navidad, citas

“Quizá nuestras citas favoritas digan más de nosotros mismos
que de las personas a las que citamos.”

Canción de Navidad, por Charles Dickens

“¡Ojo! No pretendo decir que sé, personalmente, qué tiene de muerto el clavo de una puerta. Yo me habría inclinado a considerar el clavo de un ataúd como el artículo más muerto de todo el comercio de ferretería. Pero la sabiduría de nuestros mayores se vale de ese símil, y no la van a turbar mis manos pecadoras; si lo hiciera, apañado estaría el país. Así que me vais a permitir que repita, enfáticamente, que Marley estaba muerto como el clavo de una puerta.”

“Solo en un aspecto podían presumir de aventajarlo la lluvia, nieve, granizada y cellisca más intensas: a menudo «cedían» generosamente, mientras que Scrooge no lo hacía jamás.”

“Al ver cómo descendía la neblina mugrienta oscureciéndolo todo, uno podía pensar que la Naturaleza vivía cerca y se estaba preparando infusiones a gran escala.”

“Era un piso lóbrego de un edificio bajo, situado al final de un callejón, donde encajaba tan poco que uno no podía por menos de imaginar que había llegado allí de pequeño, jugando al escondite con otros edificios, y había olvidado por dónde se salía.”


“La niebla y la escarcha envolvían de tal modo la negra entrada de la casa, que parecía como si el genio del tiempo estuviese sentado en el umbral, sumido en fúnebre meditación.”

“En cuanto a ella, era digna pareja en toda la extensión de la palabra. Si no es éste un gran elogio, decidme otro mejor, y lo emplearé.”


“Está en sus manos hacernos dichosos o desdichados; hacer que nuestro trabajo sea ligero o pesado, un placer o una carga. Digamos que su fuerza consiste en palabras y miradas, en cosas tan leves e insignificantes que no se pueden sumar ni contar; ¿y qué? La dicha que proporciona es tan grande como si costase una fortuna.”

“Confieso que me habría gustado gozar de las alegres libertades de un niño, y ser lo bastante mayor para apreciar su valor.”


“Al pensar que una criatura como aquélla, tan graciosa y prometedora, podía haberle llamado padre, y haber sido una primavera en el sombrío invierno de su vida, se le enturbiaron los ojos.”

“El cielo estaba encapotado y las calles más pequeñas se hallaban anegadas de sucia niebla, húmeda y glacial, cuyas partículas más pesadas descendían en forma de una lluvia de átomos de hollín, como si, de común acuerdo, se hubiesen prendido fuego todas las chimeneas de Gran Bretaña y arrojasen llamas para solaz de sus corazones.”

“Los caminos seguidos por los hombres hacen prever los finales a los que conducen si perseveran en ellos. Pero si se apartan de esos caminos, los finales habrán de cambiar.”

“Algunos se reían al ver su transformación, pero el dejaba que se riesen y les hacía poco caso, pues era lo bastante discreto como para saber que jamás había ocurrido nada bueno en este mundo de lo que no se hubiesen reído algunos, al principio, hasta hartarse; y, comprendiendo que tales gentes siempre estarían ciegas, consideraba que era preferible que arrugasen los ojos con sus muecas, a que mostrasen su falta de sensibilidad de manera más nociva. También su corazón se reía; y eso bastaba para él.”


“Comprendió claramente que el castigo de aquellos atormentados espíritus consistía en una ansia infinita de aliviar las desgracias humanas, careciendo de poder para ello.”

13 comentarios:

  1. ¡Hola! No he leído ninguno de estos dos libros, no es de lo que suelo leer, pero he leído todas las frases y me han encantado :) No puedo estar más de acuerdo con la del cerebro, en cómo amueblarlo. Acabo de descubrir tu blog, y ya te sigo :) Un saludo :)

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  2. Hola Momo! me paso por este rincón tuyo para darte las gracias por el comentario que me dejaste en la reseña de "El nombre del viento", uno que es un despistado sin remedio lo acaba de ver, y de contestar :)
    Me quedo también por tu blog que veo que tenemos en común más gustos a parte de Patrick Rothfuss, como el de Conan Doyle.
    Hace relativamente poco me inicié yo con la saga de Sherlock Holmes, y no pude quedar más encantado con ese estilo de contarnos la vida y los líos del gran detective a ojos de su escudero Watson. Son novelas muy disfrutable
    un abrazo!

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    1. ¡¡Gracias por tu tiempo!! Y felicidades por tu gusto literario (?).

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  3. Hola! Qué frases más bonitas! :)
    Por cierto, precioso blog y te sigo desde ya
    Besos

    http://unadosisdelectura.blogspot.com.es

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  4. Holiss ^^
    No he leído estos libros, pero muero por leer los de Sherlock :$
    Un beso <3

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    1. Muchas gracias por pasarte. Espero que te atrevas pronto con el fascinante mundo Holmesiano ;).

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  5. ¡Holaa!
    No leí ninguno de los dos libros, pero los tengo pendientes hace ya mucho. Eso sí, me encantaron las citas, las que me dieron más ganas de leerlos de las que ya tenía.
    ¡Besos! Y, por cierto, amé tu blog.

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    1. Espero que puedas leerlos pronto. ¡Gracias por leerme!

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  6. ¡Hola!

    Tengo pendiente leer algo más de Charles Dickens. Además, sus frases me han encantado.

    Por cierto, me ha encantado la cabecera de tu blog y tu blog en general *-*
    Aquí tienes una nueva seguidora :)

    Nos leemos, ¡un beso!

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    1. Muchísimas gracias, de verdad. ¡Nos leemos!

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  7. Tu blog me encanto, me quedo por acá y esas citas fueron geniales.

    Por cierto te nomine a un premio: http://paseando-por-el-baul.blogspot.mx/2015/03/premios-excellence-y-liebster-award.html

    Saludos.

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Mi tiempo es cada vez más escaso. En ocasiones siento que, en lugar de pasar normalmente, me pasa por encima. Y claro, si le añadimos el hecho de que no tengo el placer de disponer de un inquieto conejo blanco que se encargue de mi puntualidad, la situación se agrava. No obstante, que no siempre tenga ocasión de responder a todos los comentarios, no significa que no los lea y aprecie. Agradezco infinitamente que haya personas que, como si leerme fuese poco, dediquen parte de su tiempo, aunque sea una porción pequeña, a comentar sobre mi contenido. Puede que ellos sean de esos pocos privilegiados a los que el Maestro Hora ha desvelado sus secretos. Yo, por mi parte, tendré que seguir buscando a mi conejo blanco. Cuando lo encuentre, tened por seguro que aquí estaré, puntualmente. Al menos hasta que vuelva a escaparse...